Influencia de los Padres y el Entorno del Niño

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El momento de la comidaLos momentos que se comparten en familia a la hora de comer son perfectos para intercambiar las experiencias que se han tenido a lo largo del día y dedicar tiempo a la familia o amigos. También es el momento perfecto para comenzar a inculcar a los más pequeños los valores de una alimentación adecuada, siempre con los hábitos de los padres como ejemplo.

Los momentos de la comida o cena tienen que ser tranquilos y sin ninguna prisa. Los niños deben aprender a comer sosegadamente para que aprecien los alimentos que toman y promover así una mejor digestión por haber masticado y tragado sin prisas.

Cuando comemos demasiado deprisa tomamos más alimentos antes de que nos llegue la señal de la saciedad hasta el cerebro. Comiendo despacio habremos comido hasta que sintamos la sensación de la saciedad sin haber consumido un exceso de alimentos. Los niños aprenderán desde pequeños que el hecho de levantarse de la mesa sin sentirse llenos es lo natural, en vez de esperar a atiborrarse. La sobrealimentación por no obedecer a las sensaciones de saciedad que nuestro cuerpo nos da es uno de los aspectos clave para el desarrollo de malos hábitos alimentarios, que pueden conducir a la obesidad.

La influencia de los padres

Es difícil que los padres consigan que sus hijos tomen los alimentos que ellos mismos no acostumbran comer. Los niños tienden a mimetizar los actos y hábitos de su padre, su madre o ambos, por lo que es difícil inculcar hábitos saludables que en su propia casa no se llevan a cabo.

Las investigaciones demuestran la importancia del papel que los padres podrían cumplir al transmitir a sus hijos sus hábitos alimentarios. Estudios recientes demuestran que en niños preescolares existe esta tendencia. De hecho, numerosas niñas con problemas de peso tienen madres con exceso de peso. Parece evidente que las obsesiones con la comida y dietas se transmiten de una generación a otra sobre todo en entre madres e hijas.

Muchos de estos hábitos se transmiten de una manera inconsciente mediante comentarios acerca de algún alimento que no nos gusta porque engorda, o por el hecho de seguir una dieta poco fundamentada. Los comentarios negativos que a priori parecen inofensivos acerca de nuestro aspecto corporal también son absorbidos por nuestros hijos pasivamente y a lo largo del tiempo.

El entorno social

El entorno familiar no es la única influencia. Los medios de comunicación y el entorno social también suponen un obstáculo a la hora de establecer hábitos normales y saludables. La aparente necesidad de estar delgado o delgada y siempre atendiendo a unas modas determinadas distorsiona la realidad en la que existen infinidad de aspectos y condiciones humanas que no debieran seguir patrones tan marcados, en ocasiones tan alejados de lo que se considera también hoy en día un estado saludable.

Por esto, es importante seguir el consejo de los expertos en la materia: debemos ser conscientes de las actitudes que mostramos frente nuestros hijos respecto a la salud y alimentación, desde sus edades más tempranas. Reconociendo la influencia de los medios y la sociedad, seremos más capaces de ayudar a diferenciar lo real y necesario de lo irreal e innecesario.

Por otra parte, a menudo se tiende a consentir al niño con el fin de evitar discusiones o situaciones difíciles, pero merece la pena establecer las reglas desde el principio. Esta es la manera de que aprenda a comportarse y sepa cuál es el valor verdadero de una alimentación adecuada.

No se trata de mantener al niño o niña con una alimentación estricta, de hecho, es bueno darles algún capricho de vez en cuando siempre que no sea como premio por haber hecho algo. No es bueno asociar los alimentos con premios o castigos. Esto podría conducir al niño a crear asociaciones erróneas con los alimentos e incluso a que más adelante se relacione con los alimentos de una manera poco natural.

Es difícil hacer que los niños coman determinados alimentos, sobre todo cuando están influenciados por el resto de niños de su entorno. En estos casos es bueno escuchar la opinión del niño y saber cuál es su problema ante esta situación. Siempre que vean que en casa también se disfruta con productos más naturales, conocerán el valor añadido de éstos. Es también preferible que no coman solos y se promuevan buenos hábitos durante las comidas